Fascinada desde pequeña por el mundo del diseño. Cuando tenía unos ocho años, sus padres compraron una villa por construir y su padre diseñó todo, hasta la fachada. Cada mañana antes del colegio le acompañaba a la visita de obra y, durante dos años, vio cómo se levantaba la casa desde los cimientos. Aquello le marcó profundamente y tuvo claro que su camino estaba ahí: más creativa que numérica, se decantó por el interiorismo. En 2012 terminó Diseño de Interiores en Vitoria. Trabajó con distintos profesionales, aprendiendo de cada uno y de los errores propios y ajenos, hasta que abrió su propio estudio para aplicar su metodología. Descubrir a Marie Kondo cambió su visión del hogar: comprendió que el orden no es solo físico, sino también visual y emocional. Desde entonces se ha formado en Montessori, iluminación y color. La neuroarquitectura y el interiorismo sensorial y emocional son hoy su pasión y su forma de entender el espacio.
Amai Studio nació en 2019. Lo que empezó en solitario es hoy un equipo de siete personas que comparten una misma forma de entender el interiorismo: como una disciplina capaz de transformar la vida de quienes habitan un espacio. Son especialistas en interiorismo emocional, una metodología que une diseño, neurociencia y sensibilidad estética para crear hogares que reflejan la identidad de cada cliente. Trabajan con la luz, el color, las proporciones y las emociones para favorecer la calma, el equilibrio y el bienestar de quienes los habitan. A través del Método Amai acompañan cada proyecto desde la idea inicial hasta el último detalle, combinando rigor técnico, creatividad y una ejecución artesanal cuidada. No son los más rápidos, y es intencionado: cada acabado merece su tiempo. Creen que cada hogar tiene una energía única, y su misión es darle forma para que cuente tu historia, tu esencia y tu manera de vivir.
