Un role play, guiado por latroupe(), que reconstruye por dentro un proyecto hotelero que salió bien porque aplicó metodología BIM desde el primer día. Y muestra lo que habría pasado sin BIM, basándonos en la experiencia real de proyectos anteriores.

Bimnopoly pone en valor por qué la metodología BIM se ha consolidado como estándar en el sector hospitality. Se ven las tres cosas que importan: la reducción real de costes cuando la información llega a tiempo a cada fase, la mejora de los procesos de trabajo entre diseño, tecnificación, licitación, compras, ejecución y explotación, y la anticipación de decisiones que sin BIM acaban tomándose en obra.

BIM no es una herramienta de visualización, sino la columna vertebral que conecta a todos los roles del proyecto. Un modelo bien construido es un activo que sigue trabajando para el hotel más allá del día de apertura, en mantenimiento, reformas y expansión. Para cadenas, es la vía más eficiente para replicar estándares de marca sin repetir errores. Para arquitectos e interioristas, protege la integridad del diseño desde el concepto hasta la apertura: menos horas rehaciendo documentación, menos concesiones en obra por conflictos MEP o estructurales que no se anticiparon, y la certeza de que lo que se especifica es lo que finalmente se instala.

Los asistentes toman un rol en una de las seis fases del proyecto y experimentan dos partidas: la que aplicamos con metodología y la que habría ocurrido sin BIM. La conclusión se lee sola: lo caro de un proyecto hotelero no son los errores de cada fase, sino lo que se pierde entre fases cuando la información no fluye correctamente.